De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el insomnio es el trastorno del sueño más común de los 88 reconocidos por este organismo. Se trata de la dificultad para conciliar o mantener el sueño, y puede estar asociado a otros problemas de salud o a medicamentos.

Según expertos de la Clínica Mayo, el insomnio agudo, que dura unos días o semanas, suele estar relacionado con situaciones de estrés o acontecimientos traumáticos. Por su parte, el insomnio crónico, que dura un mes o más, puede deberse a diversas causas, como problemas de salud mental, dolor crónico, apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, entre otros.

Entre los síntomas del insomnio se destacan la dificultad para conciliar el sueño en la noche, despertarse durante la noche o muy temprano, irritabilidad, depresión o ansiedad, dificultad para prestar atención, concentrarse en las tareas o recordar, así como aumento de los errores o los accidentes.

Si bien existen tratamientos farmacológicos para el insomnio, algunos especialistas recomiendan hacer cambios en el entorno y en los hábitos de sueño para mejorar la calidad del mismo. En este sentido, un artículo publicado en la Revista de Neurología, como parte de una publicación especial de la Sociedad Española del Sueño, destaca la importancia del entorno ambiental para dormir mejor.

Los autores del artículo, A. Álvarez Ruiz de Larrinaga y J.A. Madrid Pérez, ofrecen una serie de recomendaciones para conseguir un entorno adecuado para el sueño. Entre ellas, se encuentran:

  • Evitar el uso de dispositivos electrónicos con emisión de luz al menos dos horas antes del horario de sueño habitual.
  • Utilizar programas que cambien el espectro de emisión de luz de los dispositivos electrónicos desplazando la emisión de luz azul y verde hacia el amarillo, anticipando el momento de acostarse.
  • Dormir en oscuridad, no dejando la luz o la televisión encendidos. Utilizar un antifaz en el caso de que no pueda evitarse la contaminación lumínica procedente de la calle.
  • Asegurar que el ambiente para dormir sea silencioso. Elegir la habitación más aislada de la casa. Si es necesario, se puede insonorizar con un buen aislante acústico.
  • Mantener la temperatura de la habitación entre 18-21 °C.
  • Elegir un colchón de firmeza media: ni demasiado blando ni demasiado duro. Probar el colchón antes de comprarlo: tumbarse durante varios minutos, siendo necesario que si va a ser compartido por dos personas, lo prueben ambas a la vez.
  • Evitar las almohadas muy altas y las de plumas.
  • Mantener la habitación limpia y ordenada.
  • Procurar pintar el dormitorio con tonos pastel (azul, verde, amarillo, lila) o en tonos neutros. Evitar los colores intensos y excitantes.

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